Almidón

El almidón es una buena fuente de energía.

Sin embargo las cantidades proporcionadas en cada alimento deben estar muy bien  controladas.

En caso de sobre dosis (más de 400g de almidón crudo/ 100g KG de LW/ comida de acuerdo con Potter, 1992) la digestión se vuelve más difícil y el almidón pasa a través del intestino grueso que lleva a la fermentación por bacterias lácticas.

Esto conlleva a problemas en el ecosistema microbiano en el intestino grueso (baja del PH, e incremento de acidos lácticos y acéticos, bajan en la actividad celulolítica), lo cual puede producir cólicos o laminitis.

La calidad del almidón también juega un rol importante.

Cuando se cocina el almidón (en el caso de alimentos peletizados) su digestibilidad aumenta, lo que ayuda a mejorar el umbral de la ingestión. Así, mejor valorizado por el animal, el almidón procesado a un tratamiento térmico permite limitar el “desperdicio” (Rosenfeld and Autsbo 2009).

El origen vegetal también apoya grandemente en la digestibilidad cecal del almidón: eso es por qué las materias primas son estrictamente seleccionadas para ser incorporadas en los alimentos ROYAL HORSE.

Note por ejemplo que el salvado de trigo es una materia prima extraordinaria rica en hemicelulosa, al igual que en el almidón puede fácilmente encontrarse en alimentos para caballo y aún en un porcentaje importante si queremos proveer de suficientes cantidades de hemicelulosa en los alimentos.

La razón más importante de mantener alrededor del 25% de almidón (eso es de 2 a 2.5 menor cantidad que el almidón encontrado en los cereales como avena, cebada, maíz) en la forma final de los alimentos.

Para esfuerzos prolongados, además de almidón (carbohidratos), se proveerá de grasas vegetales (lípidos).

(Research and Development Department InVivo NSA, Royal Horse 2010).